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A ti que estás embarazada,
a ti que un día pariste,
a ti que el viaje emprendiste,
a tu última morada.
Madre augusta, enamorada,
madre de todos los tiempos,
la mía desde el firmamento,
me da bendición sagrada,
A ti que en largas jornadas,
trabajas vehementemente,
llenas de sudor tu frente,
madre digna, madre honrada.

Das mucho y no pides nada,
das amor sin condición,
y nunca das la impresión,
de sentirte muy cansada.
Sean todas felicitadas,
por su humilde servidor,
que les profesa su amor,
en esta musa sagrada.

~
Fermín Menéndez
~
©usado con
permiso

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