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Si los niños nos escribieran una nota que saliera de su corazón y de su
sabiduría innata, posiblemente nos dirían...
Que soy niño una sola vez y que el tiempo que no me dediquen hoy, no lo
podrán reponer mañana;
Que lo que más aprecio no son las cosas u oportunidades que me puedan
proporcionar, sino el tiempo que en su compañía pueda disfrutar;
Que lo que necesito para realizarme es comprender que lo que me hace feliz
no es lo que logre obtener sino lo que pueda aportar, y que las personas
felices no son las que tienen mucho sino las que necesitan poco;
Que lo que cuenta para mi vida no son los éxitos que ellos alcancen, sino lo
que signifique para nosotros el precio que tengamos que pagar por ello;
Que lo fundamental para llevarme a triunfar serán las virtudes que ellos me
inculquen, los valores que me enseñen y los principios que con su ejemplo me
infundan;
Que lo que me da estabilidad no son las comodidades con que me rodeen, sino
la armonía y bienestar que se respire en nuestro hogar;
Que son las frustraciones, los sacrificios y los esfuerzos, y no las
fiestas, las risas y los juegos, los que forman mi carácter y me ayudan a
crecer y a madurar;
Que lo esencial para que yo encuentre la felicidad no es que esté siempre
contento y distraído, sino que gracias a su entusiasmo y gratitud, yo pueda
comprender la grandeza de vivir;
Que nada me angustia tanto como percibir que me tienen miedo, porque
sentirlos amedrentados y doblegados a mi voluntad me despierta una sensación
de menosprecio por ellos y me llena de inseguridad;
Que lo que preciso no es que me permitan hacer todo lo que me viene en gana
so disculpa de que me aman, sino que me amen tanto que estén dispuestos a
esforzarse por corregirme y limitarme;
Que para mí hablan más fuerte sus actos que sus palabras, y aunque no me
distingo por escucharlos, nunca dejo de tratar de imitarlos.
Que lo que me permitirá saber qué está bien o qué está mal, no será lo que
me enseñen en el colegio o lo que me prediquen en la iglesia, sino la
congruencia entre lo que hacen, lo que dicen y lo que pretenden inculcarme;
Que lo que me hará una persona responsable es que me dejen enfrentar las
consecuencias de mis actos y decisiones por penosas o complicadas que puedan
parecerles;
Que lo que me hará saber cuánto me aman no es lo mucho que me lo digan ni
las cosas que me compren sino la dedicación con que me guíen, la firmeza con
que me corrijan y la prioridad que mi vida tenga en la suya.
~Desconozco el Autor~
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