Yace aquel chiquillo de rodillas
entre cartones quebrados
y papeles enmugrecidos.
A través de su rostro
entre mejillas sucias
y lágrimas enlodadas
sus ojos miran
con profunda tristeza
su pequeño mundo
de sueños y juegos
destruidos ante la melancolía
de la pérdida de su madre.
Entre chinches y pulgas
derrama sus lágrimas
mojando el cartón
que es su cama
y el papel que es su cobija
soñando en lo mas profundo de su alma
un mejor futuro para su vida
y un mejor trato para su cuerpo.
Como rostro que se desaparece
entre la niebla el rostro de su madre
con sus pequeñas manitas
trata de alcanzar
su imagen
para tenerla en su corazón.
Bendito seas niño
y bendito sea tu sufrimiento
por el padre y por el hijo.
~Rafico~
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