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Nací en un pueblecito muy cerca del tuyo donde las flores crecen en primavera llenando el pueblo con sus perfumes y colores,asi alegrando la vida y corazones de cada uno de los habitantes de ese pueblo.

De aquel cálido y oscuro lugarcito donde me encontraba ,de un tirón por la cabeza fuí sacado del vientre de mi madre y unas cuantas nalgadas me dieron, dizque para llorar, sacándome así mis primeras lágrimas que derramaron mis ojos.
Con mucho miedo me siento y gente muy gigante veo que me observan muy detenidamente como queriéndome ver bajo la piel y aquel fulano que las nalgadas a mí me dió,me chequea con mucha concentración cada parte de mi cuerpo. De repente siento que me han puesto sobre algo muy blandito, el olor me es familiar, el latido de su corazón también y su tierna voz me arrulla,estoy en el pecho de mi madre,que rico y querido me siento, ya que el miedo se desvaneció,cubriendo con amor aquel frío que mi cuerpo sentía de un suave cálido calor.

A mi madre con mi llegada mucho trabajo le traje entre pañales sucios y el permanecer despierta toda la noche ya que cada 3 horas me toca comer, asi pasaron durante los primeros 3 meses.
A los 5 años tuvo que soportar los grandes gritos,malcrianzas y malgenios de mi carácter y recoger todo el tiradero que por mi paso iba yo dejando.

Al cumplir mis 15 años, en mis años de adolescencia,me convertí en rebelde, sin causa alguna malencarado llegaba y creyéndome sabérmelas todas,a punta de empujones y malgenios arreglaba las cosas y a los estudios por el basurero los tiré,pasando mas sufrimiento mi madre,pensando en mi futuro.

Al cumplir los 23, con muchos empujones me gradué y un título pude sacar,de una hermosa muchacha me enamoré y al poco tiempo con ella me casé,dejando a mi pobre madre,sola, sin mi compañía,deseando ver a su hijo y a sus nietos,más por motivo de trabajo, muy poco tiempo me quedaba para poder visitarla.

Hoy Manolo,está de pie frente a una tumba en el cementerio, despidiendo a aquel angel que tanto amor y cariño le brindó,más al cambio ella mucha incomprensión recibió.
Las lágrimas le rodaban a Manolo porque muy poco tiempo de su madre disfrutó ya que por orgullo y rebeldía absurdas ni siquiera un -te quiero, mamá-,le pudo ofrecer. Más entre sus lágrimas y pensamientos, un tibio y suave beso recibió en su mejilla y un susurro en sus oídos diciéndole - Manolo, que yo si sé que tú siempre me has querido y que de tu madre
nunca te olvidarás.
~Autor:Rafico~
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