
Mi nodriza era negra y como estrellas de plata
Le brillaban los ojos húmedos en la sombra:
Su saliva melodiosa y sus manos palomas mágicas.
¿O era ella la noche, con su par de lunas moradas?
¿Por qué ya no me arrullas, o noche mía amorosa,
en el valle de yerbas tibias de tu regazo?
En mi silencio a veces aflora fugitiva
una palabra tuya húmeda de tu aliento,
Y cantan las primaveras y su fiebre dormida
quema mi corazón en ese sólo pétalo.
Una noche lejana se llegó hasta mi lecho,
una silueta hermosa, esbelta, y en la frente
me besó largamente, como tú: ¡o era acaso
Una brisa furtiva que desde tus relatos
Venía en puntas de pie y entre sedas ardientes!
¿Tú que hiciste a mi lado un trecho de la vía,
te acuerdas de ese viento lento, dulce aura,
de canciones y rosas en una país de aromas,
te acuerdas de esos viajes bordeados de fábulas?
~Aurelio Arturo~ Biografía
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