
|
Estaba sentada en un banco en un cercano paseo cuando vi a una joven madre con dos niños pequeños. El mas pequeño lloriqueaba "Levántame", le oí pedir pero la madre comenzó a enojarse mientras el niño se trepaba por sus piernas. "No te cuelgues de mí", le gritó mientras que con sus manos lo empujaba. Deseé tener el coraje de levantarme e ir a decirle... "El tiempo pasa muy rápido cuando esos pequeños brazos que la tironean no le pedirán más que los sostenga o no le darán espontáneamente un abrazo". "El día va a pasar tan rápidamente como lo hizo conmigo, cuando no pueda recordar la última vez que su hijo se sentó en sus rodillas". "Como aquellos sagrados amaneceres en que lo alimentaba mientras se regocijaba junto a él. Nuestros bebés crecen y dejan atrás aquellos momentos tan especiales que pudimos conocer". "Así que cuando su bebé venga hacia usted con un libro que puedan compartir, o le pida que lo arrope y le ayude a decir sus plegarias". "Cuando venga y se siente a conversar o quiera caminar con usted, antes de contestarle que no puede porque no hay tiempo para conversar". "Recuerde lo que todos los padres aprenden tantas veces demasiado tarde, que los años pasaron demasiado rápido y que la niñez no espera." "Aproveche todas las oportunidades, y si se le escapa alguna alcánsela rápidamente, no espere otro día". Miré a aquella madre caminar alejándose. Su hijo siguiéndola de cerca, y desee´que lo levantara rápidamente antes que su oportunidad desapareciera. ~ Kathie Davis ~
|