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Señor acudo hacia tí, con mis manos sangrantes y cansadas, con mis manos llenas de felicidad y alguna que otra tristeza llenas de sueños y pesadillas, de caricias y golpes, de tormentas y sosiegos, de sabiduria y de ignorancia, de buenos aciertos y desaciertos, de manos sucias,de manos enjabonadas por la misericordia de mi prójimo, con recuerdos y esperanzas, he llegado hasta tí, con mis manos llenas de amor hacia mi familia y hacia mis hijos, padre aquí te entrego mis manos, te entrego mi vida!. (Rafico) |
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