Estoy esperando
a alguien que no conozco.

Que conocí y no viene.
Que llega pero no sacia.
Que sacia pero se va.
Que se va y no vuelve.

Y comienza la espera
que tiene forma de carta
que no llega.

De teléfono , que no suena.
De timbre, que nadie toca.
De puerta, que no golpean.

Te espero
como enfermo para curarse,
y un soldado la licencia.

Como escolar el fin de curso
y obrero el día de fiesta.

Te espero
con la fantasía de un niño.

con la ilusión de miles de jóvenes.

Con desesperación al sentir
que envejezco
y con la seguridad con que espero
la muerte.

Y te espero...

con la angustia del insomne,
con ansiedad y con miedo.
Con el recuerdo que se desdibuja.

Como alguien que fue herido
y pide que le alivien el dolor.

Y cuando ya parece
que lo esperado no viene,
lo esperado llega.

Pero nunca, nunca
lo que llega es igual a lo esperado.

Lo esperado siempre es mejor.

Entonces la espera termina
para dejar lugar a una nueva espera.

Estoy esperando a alguien que no conozco.




~Hugo Finkelstein~